ARABIA SAUDITA: SU AMOR POR CRISTO LA LLEVÓ MÁS ALLÁ DE TODO PELIGRO

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La conversión al cristianismo para los saudís nativos es casi absoluta. Hecho condenado con decapitación. Sin embargo una musulmana que conoció a Jesús en un sueño lucha por su fe, a pesar de la oposición de su familia y del gobierno.

 

 

Hace cinco años, Muminah* viajó con su marido a la Meca para realizar la peregrinación hajj –la. Pero mientras ella estaba allí, Jesús se le apareció en un sueño y le llamó a seguirle.

Por primera vez en su vida Muminah sintió claramente el amor de Dios, sin embargo, la visión también la dejó confundida. Al crecer en Arabia Saudí todo lo que siempre le habían enseñado era la estricta Islam wahabí, el ADN de su sociedad.

 

Las iglesias están prohibidas en Arabia Saudita, y la conversión del Islam es, en teoría, castigada con la muerte por decapitación. Muminah sabía que no podía ser un seguidor de Cristo, pero ella decidió seguir su sueño.

De vuelta a casa, cuando su marido estaba en el trabajo, Muminah buscó más información acerca de Jesús. A través de las redes sociales, ella fue capaz de conectar con otros árabes en el extranjero que le enseñarían la Palabra de Dios.

 

Rápidamente descubrió que la Biblia no era corrupta, tal como le habían enseñado toda su vida. Y poco a poco fue impresionada por las enseñanzas de las Escrituras. Ella comenzó a orar, y durante el chat en línea con un cristiano extranjero, entregó su vida a Cristo.

A través de su ordenador, ella es ahora capaz de leer la Biblia todos los días. Pero siempre se asegura de eliminar su historial de navegación ya que su marido se pondría furioso si se enterar e incluso podría matarla.

 

 

El vivir una vida cristiana en Arabia Saudita es difícil, peligroso y solitario, pero la búsqueda de la verdad vale la pena. Dios está allí para consolarlos. Muchos de Arabia aprenden acerca de Cristo a través del contacto de Internet, televisión vía satélite o por medio de cara a cara con los cristianos cuando viajan al extranjero.

Pero volver a casa y compartir su fe es extremadamente peligroso, sin embargo, depositan su confianza en Cristo que Él se encargará de sus vidas. Muminah*: Nombre cambiado para cuidar la identidad de la persona.

 

 

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