APOYAN A FLORISTA CRISTIANA QUE SE NEGO HACER UN ARREGLO FLORAL PARA BODA GAY

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Barronelle Stutzman, dueña de la florería Arlene en Richland, Washington, fue multada con U$1,001 por la Corte Superior del Condado de Benton en 2015, al negarse a hacer los arreglos florales para la boda de su antiguo cliente Robert Ingersoll y su compañero Curt Freed en 2013, pues sentía que el hacerlo violaba sus creencias cristianas acerca del matrimonio entre personas del mismo sexo.

 

Aunque Ingersoll y Freed estaban dispuestos a ordenar sus arreglos a otra florista y Stutzman le había servido a Ingersoll por más de 10 años, la pareja decidió demandar a la mujer con la ayuda de la Unión Americana de Libertades Civiles.

 

Sumado a esto, el condado de Benton determinó que Stutzman había violado las leyes anti-discrimanación del estado, ordenándole pagar una multa y los gastos jurídicos de la pareja demandante, además de una imposición económica de protección al consumidor por parte del abogado general del estado Bob Ferguson.

 

La anciana de 70 años Stutzman está ahora en riesgo de perder no sólo su negocio, sino también los ahorros de su vida y el fondo de retiro.

 

Después de perder la batalla en la corte, Stutzman y sus abogados de la Alianza Defensora de la Libertad apelaron a la Suprema Corte de Justicia en Washington el martes, donde los argumentos se dieron de forma oral en el auditorio Bellevue College. Cientos de personas se hicieron presente para apoyar a Stutzman.

 

Aunque el auditorio tiene una capacidad para 300 personas, el complejo se llenó y muchos más ocuparon las afueras del auditorio. La mayoría de las personas reunidas fuera del edificio apoyaban a Stutzman en su batalla por su libertad religiosa. Los simpatizantes se hicieron presentes con rosas blancas y carteles con leyendas como “dejen florecer a la libertad”, y “justicia para Barronelle.”

 

“Estoy aquí porque creo en la libertad religiosa, y voy a apoyar a Barronelle porque pienso que debemos defender lo que creemos,” dijo Georgene Faries, un ciudadano de Arlington, Washington. “Esto no se trata de odio. Creo que esto fue una confusión que dió lugar a la distorsión y especialmente a la mentira, porque nosotros no odiamos a nadie.”

 

Después de dar los alegatos, Stutzman le dijo a la multitud de simpatizantes que, su caso tiene implicancias mayores, mas allá de su propia vida.

 

“El gobierno está diciéndome que solo hay una opción -o niego mi fe y mi libertad de expresión religiosa, o pierdo todo lo que tengo,” dijo Stutzman. “Rob tiene la libertad de actuar de acuerdo a sus creencias, y esto es lo mismo que yo estoy pidiendo, la misma libertad. Nuestra constitución protege esa libertad, pero esta no es cualquier libertad, se trata de la libertad de todos nosotros.”

 

“Cuando el gobierno viene y te dice qué hacer, y en qué creer, no vivimos en una América libre,” agregó la anciana. “Proteger nuestras creencias no es algo negativo, como algunos dicen. Es algo bueno, como la justicia, la razón, la igualdad y el respeto. Aunque la corte falle en contra, no afectará mi fe y mi amor por todos.

 

Stutzman dijo también que estaba conmovida y entusiasmada por el apoyo recibido.

 

“Me siento bendecida y emocionada. Es increíble que personas tomaran su tiempo para alzar su voz,” dijo Stutzman. “Creo que ellos creen en la fe, y creen en Cristo, y ésta es una forma de demostrarlo.”

 

Se espera que la Corte resuelva el asunto con un escrito en los próximos meses. En el caso de que el fallo sea en contra de la anciana Stutzman, se prevee elevar el caso a la Suprema Corte de los Estados Unidos.