UNA EX-MONJA DE CONVENTO CATOLICO CUENTA COMO LA TORTURABAN

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En el marco de la investigación por denuncias de torturas en el convento católico de las Carmelitas Descalzas, de Nogoyá, dos ex monjas declararon y confirmaron el uso de cilicios y flagelos, látigos de unos 40 centímetros con puntas.

Según informó la agencia Télam, se trata de dos mujeres que permanecieron entre diez y veinticinco años como internas del convento en donde se investigan casos de tortura, privación ilegítima de la libertad y reducción a servidumbre.

Una de ellas dio su testimonio sobre lo que sufrió durante los 10 años que pasó recluida como carmelita descalza.

Ella fue quien radicó la denuncia por privación ilegítima de la libertad, delito por el que fue imputada el viernes la madre superiora del convento.

“He vivido tortura psicológica, castigo físico, encierro de celda (como llaman a las habitaciones) y duras reprimendas por parte de la madre superiora”, reveló la mujer, cuya identidad se mantuvo en reserva, a Canal 13.

La mujer enumeró cuáles eran los elementos de tortura que habitualmente utilizaban en el convento. El látigo, que se “hace con cuerdas, que antes se pasan por cera derretida que después se deja secar para que quede más duro”. “Nos autoflagelamos, nos pegamos en las nalgas. En las reglas, las constituciones está establecido que se haga una vez por semana”, relató la mujer.

También está el cilicio, al que describió como “una especie de corona de alambre que aprieta la pierna y lastima. Incluso llega a sacar sangre”, relató. El cilicio está establecido para los viernes. “Y en cuaresma, se usa los lunes, miércoles y viernes, durante una hora. Pero con esta madre superiora ese tiempo se incrementaba de manera notable. Lo mandaba por cualquier infracción que cometiéramos”, añadió.

Otro elemento que utilizan es la mordaza, que consiste en “un tubo con elástico, que se pone delante de la boca y se ajusta con el elástico. Era para reparar los pecados de la palabra. Podía ser un día o una semana que uno esté con la mordaza”, relató la mujer. Sin embargo, dijo que “el peor castigo era la tortura psicológica, más que el frío o que dormir en una cama de paja. El hecho de que te estén remarcando que sos la causa de la desgracia en la comunidad, lleva a uno a pensar que es mejor morirse que estar haciendo sufrir a las demás”.

La semana pasada, fue imputada por “privación ilegítima de la libertad” la madre superiora del convento entrerriano de las Carmelitas Descalzas de Nogoyá. Y este miércoles la titular del convento católico será indagada. La decisión fue tomada por el fiscal de Nogoyá, Federico Uriburu, y apunta a la hermana María Isabel, quien ya fue notificada y nombró como defensores a los abogados Guillermo Vartorelli y Miguel Angel Cullen.

Estas prácticas tortuosas pertenecen a la orden de las “carmelitas descalzas”, es decir que son llevadas a cabo en todos los conventos del mundo que sean de esta orden.

El caso generó gran revuelo en Argentina ya que es la primera vez que un convento de esta orden es allanado por la justicia de un país.

 

 

 

 

 

 

 

 

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